Cuarenta llamadas por día.

El gerente lo mira con orgullo. El vendedor lo reporta con satisfacción. El número parece bueno.

¿Y los cierres? Tres. Los mismos que la semana pasada. Y la anterior.


El vendedor ocupado es uno de los perfiles más comunes — y más costosos — en los equipos comerciales. Hace mucho. Avanza poco. Y generalmente no sabe por qué.

No es falta de esfuerzo. Es falta de foco.

Llama a todos en lugar de llamar a los correctos. Hace seguimiento genérico en lugar de seguimiento con criterio. Presenta antes de entender. Cierra antes de que el cliente esté listo.

Y al final del día está agotado, con sensación de haber trabajado muchísimo y resultados que no lo reflejan.


El vendedor efectivo hace menos cosas. Pero las hace mejor.

Elige a quién llama. Prepara la conversación antes de marcar. Escucha más de lo que habla. Propone cuando detecta apertura — no cuando él tiene ganas de proponer.

No mide su día por la cantidad de actividad. Lo mide por la calidad de las conversaciones.


La diferencia no es talento. Es método.

Y el método no aparece solo. Alguien tiene que instalarlo, entrenarlo y sostenerlo en el tiempo. Esa es la diferencia entre un equipo que corre y un equipo que avanza.


¿Tu equipo tiene método claro o cada vendedor vende como puede? Hablemos.


Martín Leroy Director · Grupo Aukera Consultores Especialista en Ventas Consultivas y Felicidad en el Trabajo