En cierta oportunidad un señor va de cacería al África y se lleva su perrito. Un día en la expedición, el perrito se aleja del grupo y comienza a vagar solo por la selva. En eso ve a lo lejos que viene una pantera enorme a toda carrera.

Al ver que la pantera sin duda se lo va a comer, piensa rápido qué hacer. Ve un montón de huesos de un animal muerto y empieza a mordisquearlos.

Entonces, cuando la pantera está a punto de atacarlo, el perrito dice en voz alta:

—¡Ah! ¡Qué rica pantera me acabo de comer!

La pantera lo alcanza a escuchar, frena en seco y sale despavorida pensando que quién sabe qué animal será ese.

Un mono que estaba trepado en un árbol cercano, que había visto y oído toda la escena, sale corriendo tras la pantera para contarle cómo lo engañó el perrito.

La pantera, muy molesta, le dice al mono: —Subite a mi espalda, vamos a ver a ese perro.

El perrito ve que viene nuevamente la pantera, y esta vez con el mono sobre su espalda. Entonces, en vez de salir corriendo, se queda sentado dándoles la espalda como si no los hubiera visto. Y cuando la pantera está a punto de atacarlo, el perrito dice:

—¡Ahh, este Mono! Hace como media hora que lo mandé a traerme otra pantera, ¡y todavía no aparece!

La pantera oye esto, sale corriendo — y muy enojada se come al mono.


En todo equipo existen estos tres perfiles.

El perrito es el que piensa cuando los demás entran en pánico. No tiene más recursos que los otros — tiene más creatividad y más calma. No reacciona: diseña.

La pantera es poderosa pero fácil de manipular. Actúa por impulso, sin información completa, y termina tomando decisiones que la perjudican. En las organizaciones, este perfil suele ocupar posiciones de autoridad y generar daño sin darse cuenta.

El mono es el que no puede ver a otro hacer algo bien sin intervenir. Confunde participar con sabotear. Cree que está aportando. En realidad, es el eslabón más débil de la cadena.


Las organizaciones que funcionan bien no son las que tienen más recursos ni más tecnología. Son las que tienen más perritos: personas que en momentos de presión piensan con claridad, buscan soluciones creativas y no pierden el foco.

Eso no es talento innato. Es cultura. Es lo que pasa cuando una organización entrena a su gente para pensar, no solo para ejecutar.

La pregunta que vale la pena hacerse es simple:

¿Qué perfil predomina en tu equipo hoy?


¿Querés trabajar la creatividad y el liderazgo con tu equipo? Hablemos.


Martín Leroy Director · Grupo Aukera Consultores Especialista en Felicidad en el Trabajo y Liderazgo